Semana Santa

La Semana santa de Ávila, declarada de interés turístico internacional, se desarrolla en un entorno único, alrededor de la monumental muralla y en el interior del casco histórico, por calles de entramado estrecho y empedrado, repleto de casas palaciegas y de muestras de diferentes estilos arquitectónicos reflejados en sus iglesias.

Una Semana Santa caracterizada por el silencio contagiado por las miles de personas que contemplan los diferentes cortejos procesionales y quebrantados tan solo por el sonido de hachones y carracas.

Son casi 500 años de procesiones, con centenarias cofradías colmadas de historia y tradición que engalanan la ciudad con el dramatismo de las imágenes pasionales en un marco incomparable, tildado de sencillez y austeridad que hacen de aquellas un ejemplo de recogimiento y fervor. Unas procesiones y actos religiosos que visten de color los hábitos y capirotes de las distintas hermandades las calles, plazas y rincones de una ciudad patrimonio mundial.

Por ello mismo, Ávila conjuga artísticamente devoción y escenografía, donde túnicas, antorchas, cánticos del miserere se funden con almenas y espadañas consiguiendo una mística de unión entre discurso y escenario.

Ávila ciudad amurallada cual Jerusalem, que acoge desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección 15 procesiones con 39 pasos acompañadas por miles de cofrades que conforman las 14 hermandades.

Todo ello con la presencia masiva entregada de los abulenses y quienes nos visitan que han hecho de la Semana santa de Ávila un acontecimiento vital y emocional más allá de la secular tradición litúrgica y de la visión plática de su ornato.

Una Semana Santa que cada año es sentida y vivida con más fervor, desde el silencio y la oración, desde la recreación y la contemplación de unos desfiles procesionales enmarcados en un ambiente de austeridad que ensalza, más si cabe, la monumental ciudad que la acoge.