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Ávila Románica

La solución más apropiada para la construcción de la muralla fue el granito, material abundante a pie de fábrica, tanto en la crestería sobre la que se levanta la defensa como en materiales de la necrópolis romana reaprovechables. Para los templos románicos (SS.XI-XIII) se buscó un material más dócil, apto para la filigrana escultórica. Es ahí donde fue fundamental la denominada "piedra caleña" de La Colilla o conglomerado granítico, fácil de trabajar, de color amarillento con tonos naranjas y rojizos dados por su contenido en óxidos férricos, que provoca un grácil dinamismo que contrasta con la robustez del estilo románico, y que caracterizará al románico abulense.

Las canteras de granito "caleño" de la cercana población de La Colilla estarán unidas a la historia de las construcciones románicas de la ciudad de Ávila, viendo la evolución del románico al gótico en grandes templos, como el de San Vicente o la propia catedral, en cuya girola se empleó una variante de "caleña", denominada "sangrante" por la riqueza en matices rojos y blancos.

La visita a la ciudad medieval debe iniciarse con un recorrido de Las Murallas, el mejor ejemplo de arquitectura militar del románico español y modelo único de la arquitectura medieval europea. Su trazado es fundamental para comprender una ciudad de la que sus murallas fueron defensa militar, cinturón sanitario, frontera fiscal y soporte de otras arquitecturas.

2,5 km de perímetro, 87 torreones, 9 puertas, 3 poternas y una extensión de 33 H, son los datos de esta fortificación, pero no suficientes para acercarse a un monumento que es un documento esencial para la comprensión y configuración de la ciudad.

Adosado intramuros a la muralla, frente a la catedral, se erige uno de los edificios más significativos y desconocidos de la ciudad El Episcoipio, que debió ser una antigua sala de Sínodos o antiguo palacio Episcopal. Es el edificio civil, en estilo románico, más antiguo de la ciudad.

Fundamental en el recorrido es la Catedral, proyectada como templo y fortaleza, siendo su ábside, conocido como cimorro y entestado en la muralla, el cubo más robusto del lienzo oriental.

Considerada la primera catedral gótica de España, se erige sobre los restos de un primitivo edificio dedicado a El Salvador, siendo en el año 1172 cuando Alfonso VIII decide la ampliación de la fábrica anterior, encargando los trabajos al maestro de obras francés Fruchel. Éste será el encargado de comenzar la consolidación del actual edificio, en estilo románico de transición al gótico. Tras su muerte, una segunda fase constructiva muestra el cambio de materiales con la utilización de sillares de granito, continuándose la obra en estilo gótico.

En su interior destaca el trascoro, el altar mayor, la girola con el sepulcro de "El Tostado" y el Museo Catedralicio.

Otro gran templo del románico abulense es San Pedro, emplazado en la plaza del Mercado Grande. Se planteó bajo los mismos cánones que San Vicente, pero su dilatada construcción determinó que no se levantasen las tribunas proyectadas, que la torre se adosase al ábside septentrional y que en la organización del hastial occidental se dispusiese una portada sin decoración historiada, rematada por un rosetón de estética cisterciense. Junto a San Pedro, Ntra. Sra de la Antigua, que, reconstruida en estilo románico, puede hundir sus raíces en época visigoda.

En la plaza del Mercado Grande, y casi oculta, se erige, en románico tardío, la iglesia de la Magdalena, que primero fue templo de un monasterio y posteriormente de un hospital, siempre bajo la misma advocación; hoy es iglesia del convento de Franciscanas Concepcionistas.

Muy cerca del Mercado Grande, en la plaza de Nalvillos, se levanta Santo Tomé El Viejo que, tras profundas transformaciones, se ha convertido en un interesante almacén visitable del Museo Provincial de Ávila.

El recorrido nos lleva hasta la Basílica de San Vicente, el gran modelo del románico abulense, al que sus cuidadas proporciones le convierten en un ejemplo único del románico hispano. Receptor de las influencias foráneas, es al mismo tiempo difusor del estilo en la ciudad. Se levanta en el lugar donde la tradición señala fueron martirizados Vicente, Sabina y Cristeta. Su construcción se inicia hacia 1130 y se prolonga hasta fines del XII. Su esbelta cabecera, formada por tres ábsides, se levanta sobre una cripta funeraria de carácter litúrgico. Los capiteles historiados de la capilla mayor, el sepulcro que narra la historia de los santos, la portada occidental y la cornisa meridional con una rica y variada iconografía, constituyen lo mejor de la escultura románica del templo y de la ciudad.

Y nos encaminamos a San Andrés, que es uno de los templos más singulares del románico abulense. La variedad de los motivos iconográficos de los capiteles de su ábside central es la más amplia del románico abulense.

También al norte de la ciudad se elevan otras dos iglesias muy cercanas que, siguiendo los modelos impuestos por el románico, dieron paso a soluciones mudéjares. La primera de ellas es San Martín que, reconstruida en el S.XVI, conserva una torre construida con zócalo de sillería y un cuerpo superior de ladrillo, o campanario de tradición gótica, huella de maestros mudéjares. Destacan los vanos apuntados, formados por arquivoltas decrecientes de herradura encuadradas en un alfiz.

El segundo templo es Nuestra Señora de la Cabeza, cuya construcción representa el último románico de la ciudad. La iconografía escultórica se muestra en la decoración de las impostas del presbiterio que, caracterizada por un trenzado con puntas de diamante, ponen de manifiesto la impronta de motivos de tradición islámica.

Un templo de gran tradición y significación para la ciudad es la ermita de San Segundo, situada en la margen derecha del río Adaja y advocada al Patrón de la ciudad. En el interior destaca la escultura orante de San Segundo, obra de Juan de Juni.

Atravesando el Arco del Adaja o san segundo, y ascendiendo por la calle de Vallespín, se halla San Esteban, único templo románico intramuros conservado y el más sencillo. El ábside únicamente queda roto por dos columnillas y por los canecillos del alero, con decoración influenciada por el románico cántabro.

En la zona sur de la ciudad, dentro del que fue el arrabal que albergó mayor número de población musulmana, se levanta San Nicolás, una de las iglesias del último románico de la ciudad; en el basamento de su torre se reutilizó una escultura zoomorfa vettona.

Otras iglesias de la ciudad fueron construidas en estilo románico y, posteriormente rehechas en gótico tardío. Es el caso de San Juan Bautista, ubicada en el Mercado Chico, y Santiago o la Ermita de las Vacas, construidas extramuros.

Y a este catálogo de templos románicos habría que añadir otros que, por diferentes motivos, han desaparecido: Santa Cruz, San Cebrián, Santísima Trinidad, San Pelayo (actualmente reconstruida en El Retiro de Madrid), San Silvestre, Santo Domingo de Silos, San Gil y San Lázaro.

 

San Vicente

Santo Tomé el Viejo

San Pedro

Catedral

Muralla