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Huellas de Teresa

En tierras abulenses se escribieron algunas de las páginas más sobresalientes de la mística hebrea, islámica y cristiana. Nombres como Teresa de Cepeda y Ahumada, Juan de la Cruz, Pedro de Alcántara, Mosé de León, Nissim Ben Abraham o el Mancebo de Arévalo, así lo corroboran; pero Ávila es sobre todo la ciudad de Santa Teresa de Jesús, una de las figuras más excepcionales de la espiritualidad española. Ávila es la ciudad de su infancia, juventud y madurez, de sus años de ilusiones y proyectos, punto de partida y de retorno de sus fundaciones.

La Santa, como la conocen los abulenses, nacía un 28 de marzo de 1515, en el seno de una familia numerosa como ella misma relata en el Libro de su Vida. Sus padres, Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz Dávila Ahumada, procedían de Toledo, dejando atrás un pasado converso.

Su vida coincide con el "Siglo de Oro" de la ciudad, que queda reflejado en la renovación urbanística, en la construcción de nuevos palacios bajo la moda renacentista, en la remodelación de sus templos y en las nuevas fundaciones conventuales, todo ello resultado del renacimiento económico y social.

En 1582 muere en Alba de Tormes, donde está enterrada

Te invitamos a recorrer las calles y rincones que ella pisó, y recordar en sus arquitecturas la vida e inquietudes de esta mujer, que revolucionó la sociedad de su tiempo con su actitud y la radical reforma del Carmelo.



IGLESIA Y CONVENTO DE SANTA TERESA, casa natal de Teresa de Ávila

En los últimos años del siglo XVI llegan a Ávila los carmelitas descalzos procedentes de Duruelo, primera fundación masculina de la Orden, con la idea de establecer casa en la ciudad. Tras superar diversas dificultades, y haber pasado por distintos lugares, adquieren los restos de la vivienda que había pertenecido a la familia de la Santa, con la idea de edificar allí la iglesia y el convento. Contaron para esta empresa con el apoyo del obispo Francisco Márquez de Gaceta y, más tarde, del Conde Duque de Olivares, a quien el prelado cedió el patronazgo

La iglesia, levantada sobre la casa natal de Teresa de Cepeda y Ahumada, forma conjunto con el convento carmelitano. Por debajo, la gran cripta abovedada de enterramientos, actual museo teresiano. Dirigidas las obras por el arquitecto carmelita Fray Alonso de San José, se inician en 1629, inaugurándose el 15 de octubre de 1636.

El Altar mayor se orienta al NO, no siguiendo la orientación litúrgica establecida, alteración que responde al hecho de hacer coincidir el presbiterio con los aposentos donde nacería Teresa de Jesús. En el brazo derecho del crucero se abre el acceso a la capilla de Santa Teresa, coincidente con estancias de la residencia paterna, y, enfrente, la "huertecilla donde la Santa hacía sus ermitas".

En la misma plaza, se encuentra la Sala de las Reliquias y una pequeña tienda de recuerdos.



IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA, el bautismo

En esta iglesia, de origen románico y profundamente transformada a principios del S.XVI , el 4 de abril de 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada recibe el bautismo, en una pila gótica del S.XV que aún se conserva en el templo.



PALACIO DE NÚÑEZ VELA, el padrino de la santa

En este palacio del S.XVI, muy próximo a la casa natal de Teresa, residía Blasco Núñez Vela, el que fuera primer virrey del Perú. La familia de los Vela estuvo estrechamente relacionada con la de los Cepeda, hasta el punto que Núñez Vela fue el padrino de bautismo de la Santa, y sus hermanos partirán hacia las indias junto a esta familia.

 

LOS CUATRO POSTES, la huida a tierra de moros

En este privilegiado mirador sobre la ciudad amurallada, en la margen izquierda del río Adaja, se construye en 1566 un pequeño humilladero, habiendo quienes afirman que se levantó para rememorar el lugar en que Francisco de Cepeda, tío de Teresa de Jesús, encontró a la Santa y a su hermano Rodrigo cuando estos huyeron para sufrir martirio en tierra de moros. Lo cierto es que la aventura no hubo de llegar más allá del puente sobre el Adaja

 

EL PUENTE SOBRE EL ADAJA, lugar de paso obligado

Este puente de origen romano, transformado en el medievo, era la vía de acceso a la ciudad desde occidente, y por él debió pasar constantemente la Santa abulense.

Junto al puente se erigía la desaparecida ermita románica de San Lázaro, donde se veneraba la imagen de la Virgen de la Caridad (hoy en una capilla de la catedral), a la que según cuenta la propia Teresa de Ávila se encomendó cuando murió su madre Beatriz de Ahumada. Era el año 1527, Teresa tenía 12 años.

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA, el internado involuntario

En este convento fundado en 1509, de la Orden de San Agustín, Alonso de Cepeda internó, en 1531, a su hija Teresa en contra de su voluntad, con la idea de que madurase y se formase. Su estancia será interrumpida, en el otoño de 1532, por una grave enfermedad que la lleva a regresar a la casa de su padre. La tutela de María Briceño será esencial en su formación y en su decisión de profesar como religiosa. Se conservan el comulgatorio y confesionario de esta época.

 

MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN, lugar esencial en la vida de Santa Teresa

El monasterio de la Encarnación se funda en 1478 en el interior de la ciudad amurallada, siendo a principios del S.XVI cuando el convento carmelita se traslada a las afueras de la ciudad, construyéndose el monasterio sobre unos terrenos adquiridos al Cabildo.

El 4 de abril de 1515, día en que la Santa fue bautizada, se inaugura, aún sin concluir, el monasterio. Es uno de los lugares esenciales de la vida de Teresa de Ávila, donde permaneció casi ininterrumpidamente desde 1535 hasta 1574. Cuando Teresa de Cepeda, sin permiso paterno, ingresa en la Orden del Carmen, el monasterio era uno de los más poblados de la ciudad. Contaba con un número muy elevado de bienes, y al igual que en otros muchos, la vida de convento no era rigurosa, existiendo diferencias sociales muy acusadas entre las monjas. Allí recibe los consejos de Francisco de Borja, de Juan de la Cruz y de Pedro de Alcántara, y desde aquí se prepará la Reforma del Carmelo, para volver la orden a la austeridad, la pobreza y la clausura.

A finales del S.XVI, la celda que ocupó Teresa de Jesús se destina a oratorio, ideándose construir una capilla, la cual no quedará inaugurada hasta 1717; es la capilla de la Transverberación.

El Convento alberga un museo teresiano. Una de las obras más sobresalientes es un dibujo realizado por Juan de la Cruz que representa a Cristo en la Cruz.

 

CASA DE Dª GUIOMAR, las amistades de la Santa

Cerca de la plaza de los Jerónimos está la casa de Dª Guiomar de Ulloa, gran amiga de la Santa. En esta vivienda, de la que solo queda la fachada que repite las características de la arquitectura doméstica del XVI, en más de una ocasión recibió Teresa de Jesús a sus asesores espirituales y es muy probable que aquí se fraguara la primera Fundación.

 

IGLESIA DE SANTO TOMÉ EL VIEJO, la increpación

En esta iglesia, de mediados del S.XII, cierto día en que Teresa de Jesús asistía a misa en compañía de su hermana Juana y su cuñado Juan de Ovalle, el cura la increpó en su sermón por querer fundar el convento de San José, lo que escandalizó a su hermana y cuñado mientras ella sonreía.

 

MONASTERIO DE SAN JOSÉ –LAS MADRES-, primera fundación de Santa Teresa de Jesús

Es la primera fundación de la Santa, siendo muchas las dificultades que se encontró para llevar a buen término su proyecto, necesitando de la ayuda de familiares, amigos y miembros de la nobleza y del clero abulense. Su hermana Juana de Ahumada y su cuñado Juan de Ovalle adquirieron las casas como residencia habitual, y emprendieron la adaptación de las mismas en dependencias conventuales. Para su financiación contó con los envíos que realizaba su hermano Lorenzo de Cepeda desde las Indias. Dª Guiomar de Ulloa y Dª Aldonza de Guzmán solicitaron la licencia al Papa Pío IV para fundar un convento de carmelitas, y algunos prelados abulenses, como el obispo Alvaro de Mendoza o Gaspar Daza, y Pedro de Alcántara apoyaron también a la carmelita.

Se funda el 24 de agosto de 1562. Tomaron el hábito cuatro novicias en la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José. Hubo alborotos en Ávila, y se obligó a la Santa a regresar al convento de la Encarnación; calmados los ánimos, vivió Teresa de Jesús 4 años en el convento de San José con gran austeridad.

El monasterio se componía de un conjunto de casas, que se agruparon creando un espacio arquitectónico que aún hoy se conserva, y una pequeña iglesia, hoy desaparecida, que fue sustituida, entre 1608-1615, por otra levantada con las trazas del arquitecto Francisco de Mora que, gran devoto de la Santa, planteó el prototipo de iglesia carmelitana.

El convento recogerá el ideal monástico de Teresa de Ávila, caracterizado por la sencillez y austeridad. Conserva las antiguas dependencias conventuales, que permiten imaginar cómo era aquel primer convento de la reforma y el espíritu de su promotora: cocina, refectorio, celda de la santa, claustro, campana fundacional y la escalera del diablo, por la que Teresa cayó en las Navidades de 1577, rompiéndose el brazo izquierdo. Varios de estos elementos pueden contemplarse en el museo del convento.

 

BASÍLICA DE SAN VICENTE, la virgen de la Soterraña

En la cripta de la basílica de San Vicente se encuentra la imagen de la virgen de la Soterraña (talla del S.XIII-XIV), venerada por Santa Teresa de Jesús. La tradición cuenta que ante esta imagen se descalzo Teresa de Ávila en 1563, cuando se dirigía desde el monasterio de la Encarnación al convento de San José.

 

CATEDRAL, capilla de Santa Teresa

También advocada al Altísimo y a la Virgen de la Caridad, tiempo atrás conocida como de la concepción, la capilla de Santa Teresa de la catedral abulense fue construida, en estilo renacentista, por Pedro del Valle. Contiene la imagen de la Virgen de la caridad, que antaño se encontraba en la desaparecida iglesia de San Lázaro, junto al puente sobre el Adaja, a la que se encomendó Teresa de cepeda cuando murió su madre.

En el paramento derecho se contiene una pintura que rememora la visión que Teresa de Ávila tuvo en esta capilla.

 

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA MÍSTICA

Centro único en Europa, que pretende introducir a los visitantes en el fenómeno místico. Se ofrece como un compendio de la mística universal y como una obra de arte de rasgos místicos. Es una apuesta singular, cuyo objetivo es mostrar la complejidad del misticismo y, paradójicamente, su profunda sencillez.

Se ofrece como un compendio de la mística universal y como una obra de arte de rasgos místicos. En sus espacios sucesivos se produce el encuentro y potenciación mutua de diversas disciplinas artísticas y técnicas: arquitectura, escenografía, pintura, esculturas, vídeos, textos, selección de materiales, proyecciones, iluminación, música... Todo contribuye a la creación de una obra única, indivisible y tridimensional. Cada parte tiene su contemplación y lectura propias, al tiempo que su sentido último se muestra en la medida en que se inserta en el conjunto.

El Centro de Interpretación de la Mística

El Centro de Interpretación de la Mística

Monasterio de San José (Las Madres)

Convento de la Santa

Monasterio de La Encarnación

Monasterio de Nuestra Sra de Gracia

San Juan

Palacio Nunez Vela

Convento de la Santa

Ronda de las leyendas

Cuatro Postes