Guido Caprotti (1887-1966)

Mi admiración por Ávila se convirtió en profundo cariño
cuando penetré en el corazón de mis modelos, todos abulenses,
típicos caballeros castellanos, magníficos aldeanos.

 

Nacido en Monza (Italia), desde muy joven comienza a destacar por sus dotes artísticas. Al igual que otros muchos artistas europeos de finales del S.XIX, efectúa viajes por el Viejo Continente en busca de la pureza, de lo genuino de cada país.

España le atrae por su pintoresquismo pero, también, por la obra que conoce de los grandes pintores españoles. Así comienza a recorrerla, especialmente atraído por la vieja Castilla. Por una de esas casualidades que marcan el devenir de nuestras vidas, en un viaje que le había de conducir a León, una gran tormenta de nieve obliga a detenerse en Ávila al tren que le transporta. El temporal no remite y aquí debe permanecer algunos días. Pero aquella estancia y el deambular por sus calles, le causa una honda impresión. Tanta que, sin apenas demora, traslada su residencia a nuestra ciudad e inicia una relación con ella muy estrecha, que tan sólo acabará con su fallecimiento.

Guido, de carácter abierto, es rápidamente aceptado por la sociedad abulense y pasa a ser el "pintor oficial" y un habitual en la vida pública y cultural local. Tan rápidamente se asimila que es nombrado Hijo adoptivo de Ávila en 1918.

Pronto conoce a Laura de la Torre que será su compañera el resto de sus días y se instala en el palacio de Superunda, un caserón de abolengo situado en pleno corazón del casco histórico, hoy también conocido como Palacio Caprotti.

Durante la Guerra Civil abandona Ávila pero, tras este paréntesis, retorna a la ciudad con su familia.

Caprotti se ganó la vida, principalmente, realizando retratos por encargo pero su obra también se completó con un gran número de paisajes y, sobre todo, escenas y tipos populares. Se convierte así en un verdadero reportero del acontecer cotidiano de Ávila.

Buena parte de su producción artística se conserva en la capital abulense y se encuentra expuesta en el palacio donde residió, hoy en día de propiedad municipal.

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