Muralla de Ávila
La muralla de Ávila es el mejor ejemplo de arquitectura militar del románico en España y modelo único de la arquitectura medieval europea. Su trazado es fundamental para comprender una ciudad de la que fueron defensa militar, cinturón sanitario, frontera fiscal, soporte de otras arquitecturas...
La visita detenida nos permite comprobar cómo la construcción de sus lienzos y cubos se va adaptando al terreno: los lienzos meridionales, que apenas tienen altura debido a la escarpa natural sobre la que se asientan; los del oeste y el norte, que se van haciendo más fuertes y la zona oriental, donde alcanzan su mayor desarrollo y donde fue preciso reforzar las defensas de la ciudad. En esta zona se levantó el alcázar, se abrieron las dos puertas más fuertes, la del Alcázar y la de San Vicente, y ante los muros se dispuso un sistema defensivo con un foso y una barbacana.
Recorriendo el recinto amurallado descubriremos las nueve puertas que en él se abren: Puerta del Alcázar, del Peso de la Harina, de San Vicente, del Mariscal, del Carmen, del Adaja, de la Malaventura, de la Santa y del Rastro. Cada una con una función y trazado diferentes. Descubriremos también que las almenas que rematan sus muros y que sus cubos son diferentes a pesar de que su imagen dé un todo homogéneo. Cómo condiciona y es soporte de otras arquitecturas.
Aunque no conocemos los nombres de sus constructores, probablemente trabajasen cristianos y mudéjares; así, los frisos de esquinillas y las labores de ladrillo que rematan gran parte de los lienzos norte y occidental, o los arcos de ladrillo que dan paso a los cubos, nos hablan de la mano de obra mudéjar.
Dos kilómetros y medio de perímetro, 88 torreones, nueve puertas, tres poternas y una extensión de 33 hectáreas son los datos conocidos de esta fortificación, pero no suficientes para acercarse a un monumento que es un documento esencial para la comprensión y configuración de la ciudad.
La Crónica de la Población de Ávila situaba su construcción en el año 1090 y señalaba a Casandro y a Florín de Pituenga maestros de la fábrica; sin embargo, las últimas investigaciones, basándose en la dimensión de la obra, en la escasa población de los primeros momentos de la repoblación, en la lectura detenida de los muros y en su relación con otras fortificaciones contemporáneas, indican que la construcción debió prolongarse durante el siglo XII y que se realizó sobre una muralla anterior.
La muralla ha llegado a nosotros bastante bien conservada, pero para ello fueron necesarias diversas actuaciones, generalmente acertadas, que independientemente de su alcance han sido decisivas en la imagen y en el estado actual de la misma.
Nuestra visita debe completarse subiendo al adarve, algo que podemos hacer desde la Casa de las Carnicerías, la Puerta del Alcázar, o desde el Arco del Carmen, desde donde podemos contemplar el paisaje urbano formado por torres y espadañas y el que nos ofrecen la sierra de Ávila y el Valle Amblés, de esta forma comprenderemos este monumento que identifica a la ciudad, que fue y sigue siendo elemento imprescindible en la configuración urbanística, social y económica de la misma.
Dirección:
La muralla de Ávila tiene tres accesos:
Puerta del Alcázar
Puerta de las Carnicerías
Puerta del Carmen
Contacto:
Teléfono: 920 255 088