Tesoros del Románico
El Románico de los arrabales
Un templo de gran tradición y significación para la ciudad es SAN SEGUNDO. Situada en el arrabal del Puente, inicialmente estuvo dedicada a Santa Lucía y San Sebastián. Presenta planta basilical de tres naves y tres ábsides. La ligera desviación de la cabecera se ha querido relacionar con motivos litúrgicos, aunque probablemente responda a la adaptación del terreno o a un error en el planteamiento de la misma. El templo sufrió importantes reformas en el siglo XVI, siendo preciso destacar que en la realizada en 1519 aparecieron los supuestos restos de San Segundo, considerado primer obispo de la ciudad y que serían trasladados a la catedral. Este hecho determinó el cambio de advocación del templo. Una de las obras más interesantes es la escultura orante de San Segundo obra de Juan de Juni.
Subiendo desde el río Adaja por la calle de Vallespín, antes Rua de Zapateros, está SAN ESTEBAN, único templo románico conservado que se levanta intramuros y tal vez uno de los más sencillos. De su estructura original sólo se conservan el potente ábside, que repite el modelo de San Andrés, el muro norte y los materiales reutilizados en el XVI en su reconstrucción.
En la zona sur, cerca del desaparecido cementerio de los moros de la ciudad, se levanta SAN NICOLÁS, una de las iglesias del último románico de la ciudad que vio reformar el interior de sus naves en el siglo XVII. Tiene tres naves y un único ábside muy profundo, carente de ornamentación, al que se adosa la torre. Las arquivoltas de su portada norte presentan una decoración de modillones similar a la de Nuestra Señora la Antigua.