Isabel de Castilla (1451-1504)

Castilla, Castilla por la muy alta é
esclarecida Señora, nuestra Señora la Reina
Doña Isabel.

 

La vinculación de la reina con Ávila y su provincia fue muy estrecha, no sólo durante su reinado, sino a lo largo de toda su vida.

Nació y vivió sus dos primeros años de existencia en Madrigal de las Altas Torres pero, a la muerte de su padre Juan II, se traslada a Arévalo donde transcurrió el resto de su infancia. Si bien en 1461 sus obligaciones harán que se mude a la corte (en aquellos momentos instalada en Segovia), sus retornos a la villa arevalense serán constantes ya que allí seguirá viviendo su madre. Nunca olvidará este noble pueblo tal y como dejó reflejado en alguno de sus escritos.

Su periplo abulense continuó ya que, en 1468 y tras la controvertida muerte de su hermano Alfonso, Isabel es trasladada a Ávila con el fin de aislarla de los embates de la peste que hacía estragos entre la población. Unos meses morará en el Convento de Santa Ana (hoy sede provincial de la Junta de Castilla y León hasta que se la concede el título de princesa, acontecimiento que se producirá en el emblemático paraje de los Toros de Guisando (El Tiemblo).

Se suceden unos años convulsos en su ascenso hacia el trono ya que sus detractores no la reconocen como tal. Tampoco su matrimonio con Fernando de Aragón la libran del todo de sus enemigos y en 1472, debe refugiarse con su familia, de nuevo, en Ávila.

Y es que la nobleza juega con los jóvenes aspirantes al trono como si se tratara de títeres, en función de sus intereses. El hermano de Isabel, Alfonso se verá arrastrado a la conocida como Farsa de Ávila por la que un grupo de nobles le corona como rey (sería Alfonso XII) en detrimento del vigente Enrique IV. Se establece una corte "provisional" durantes tres años hasta que el infante muere sospechosamente en 1468 (se dice que envenenado por orden real) en Cardeñosa.

Ésta será una constante en su reinado, la de buscar refugio y un lugar tranquilo en nuestra ciudad, desde donde esperar acontecimientos. Será aquí donde tornará tras un aborto en 1475 (jurando los fueros de la ciudad) y recalará en sus continuos viajes hacia el sur ya que el frente contra los musulmanes requerirá, de forma constante, de la presencia de los monarcas. También Madrigal y Arévalo continuarán siendo parada obligada en estos desplazamientos hasta el fin de la guerra entre bandos en 1479.

La relación de la reina con Ávila resulta muy estrecha. La ciudad vive su época dorada durante el reinado de los Reyes Católicos y buena parte de su rico patrimonio artístico data de finales del S.XV y principios del S.XVI y fue auspiciado o directamente sufragado por la corona. De hecho, hay una buena representación del Gótico Isabelino que no es otro que un arte gótico  único, con caracteres propios partiendo de modelos franceses o alemanes y que recibe su nombre por su gran mecenas. Para el visitante siempre es llamativa la proliferación de "bolas" de piedra en los vértices, cornisas, arcos, etc. de estos monumentos y que son característicos de este momento.

El monumento de la ciudad más ligado a los Reyes Católicos es el Monasterio de Santo Tomás ya que ellos intervinieron directamente y de forma trascendental en que este enorme convento pudiera terminar de construirse. Fue D. Hernán Núñez Arnalte, tesorero y secretario de los reyes, el fundador de la parte más antigua del monasterio. Para continuar con el proyecto, la monarquía aportó fondos, especialmente, para la construcción de la iglesia que fue donde se enterraron los restos de su hijo Juan. También los claustros tuvieron su impronta y pasaron a ser parte de la zona palaciega, utilizada en verano tanto por ellos como por otros miembros de la corte. Son característicos los símbolos asociados a la monarquía como el yugo y las flechas, las granadas (simbolizando la toma de Granada), las cadenas, etc.

Universalmente conocida como Isabel la Católica, se trata de la reina más transcendental que ha tenido el país. Sus reformas, la toma de toda la península a los árabes y el apoyo a Colón en sus expediciones a América son muestras de su peso histórico.

Isabel de Castilla